La lactancia es para mí uno de los periodos más bellos del proceso de ser madres. El vínculo con el bebé, el aura de conexión que se crea entre ambos, es una experiencia que sin duda echaré de menos cuando pase. Sin embargo, no fue para mí algo trivial, ni fácil al principio. Grietas, mastitis, sacaleches, o crisis del lactante, sumados a los comentarios de amigos y familiares sobre ‘malcriar’ a mi bebé a base de teta, me alejaron en un inicio del bucólico ideal de madre feliz amamantando a su cachorro.

 

Alguien me recomendó durante mi embarazo que me informara un poco sobre el tema antes de parir. La verdad, es que no me lo había planteado, pero si no fuera por ella a día de hoy pienso que no habría sido capaz de tirarlo adelante. No pretendo con esto asustarte ni mucho menos. Seguro que habrá madres felices por ahí que no han conocido inconveniente alguno en su camino. Sólo por si acaso en algún punto necesitas un cable, mi propósito aquí es dar información y herramientas a aquellas madres que o bien amamantan o tienen la intención de amamantar a sus bebés.