Nos preparan para el embarazo y el parto invirtiendo horas en cursos dedicados. Y a menudo pienso que es irónico que nadie nos hable de lo que realmente pasa después y es para toda una vida: ser padres.

Cuando tuve a mi pequeña, y en sus primeros meses de vida, me di cuenta de cuánta soledad rodea a las madres del s.XXI en el mundo occidental. Antes las mujeres vivían en el pueblo, y aprendían de madres, abuelas y primas todo lo necesario para criar a sus pequeños. Hoy sin embargo, la mayoría vivimos encerrados en núcleos familiares pequeños, a menudo sin gran contacto exterior. Creo firmemente que un pilar para ser madre feliz, es abandonar esta sensación para aventurarse a poder compartir buenos y malos momentos con otras mujeres, dejar de sentirnos extrañas por todo lo que nos pasa, para pasar comprender que en mayor o menor medida lo mismo nos ocurre a todas. Quizás este es un buen primer paso para aliviar el proceso de ser madres, o incluso echarle una sonrisa al tema. En cualquiera de los dos casos, espero podamos compartir mucho juntas. Te animas a comentar si te has sentido así alguna vez, o te parece una buena idea?